Velorio en un sotabanco. MADAMA COLLET y
CLAUDINITA, desgreñadas y macilentas, lloran al muerto, ya tendido en la
angostura de la caja, amortajado con una sábana, entre cuatro velas. Astillando
una tabla, el brillo de un clavo aguza su punta sobre la sien inerme. La caja,
embetunada de luto por fuera, y por dentro de tablas de pino sin labrar ni
pintar, tiene una sórdida esterilla que amarillea. Está posada sobre las
baldosas, de esquina a esquina, y las dos mujeres, que lloran en los ángulos,
tienen en las manos cruzadas el reflejo de las velas. DORIO DE GÁDEX,
CLARINITO y PÉREZ, arrimados a la pared, son tres fúnebres fantoches
en hilera. Repentinamente, entrometiéndose en el duelo, cloquea un rajado
repique, la campanilla de la escalera.
La escena decimotercera de la obra «Luces de bohemia» comienza con una acotación en la que se describe el escenario del velatorio del protagonista, Max Estrella, ante la presencia de su mujer e hija. Trascurre en un sotabanco, una especie de ático que en la época de Valle,era un piso habitable colocado por encima de la cornisa general de la casa. Los desvanes y buhardillas también podían considerarse sotabancos que, en todo caso, eran pisos muy baratos.
En la acotación nos dice que "astillando una tabla, el brillo de un clavo aguza su punta sobre la sien inerme". Esto quiere decir que hay un clavo en el féretro que hiere la sien del protagonista, ya fallecido. Es un detalle macabro y espeluznante que enfatiza la indigencia y la desgracia que siempre rodearon a Max Estrella. Al parecer, la anécdota fue real y fueron testigos de ella algunos de los asistentes al velatorio de Alejandro Sawa (contrafigura de Max Estrella).
Desde el punto de vista dramático (o narrativo) se trata nuevamente de un detalle esperpentizador; en cambio, desde el punto de vista rigurosamente escénico cuestiona –como se hace en innumerables momentos a lo largo de la obra– el estatus teatral de «Luces de bohemia» en la medida en que es casi imposible representar un pormenor de esta índole en un escenario teatral convencional.
Simbólicamente, el clavo no deja de recordar la corona de espinas del tormento de Cristo. De hecho, toda la escena no es otra cosa que la parodia grotesca y cruel de un tormento o martirio tanto más esperpéntico cuanto que resulta completamente inútil. Igual que Cristo sufre el via crucis y el martirio de la cruz antes de morir, Max Estrella va a sufrir su particular tormento o martirio después de fallecido y amortajado: primero la herida del clavo, después el confundir la defunción con un caso de catalepsia y el retraso consiguiente del entierro para comprobar si está realmente muerto; por último, el espejo sobre la boca del cadáver, el hedor que despide el cuerpo y la llama que se aplica a la mano de Max.
De los nombres propios que se mencionan en la acotación (además de su mujer e hija), CLARINITO y PÉREZ son personajes irreales, inspirados probablemente en poetas olvidados de la época del parnaso modernista. En cambio DORIO de GÁDEX fue un personaje real. Era el seudónimo del escritor bohemio Antonio Rey Moliné (Cádiz, 1887 – Madrid, 1924), amigo de Valle. Escribía cuentos pero no lograba vivir de la literatura. Estos tres personajes son como "fúnebres fantoches en hilera" porque no actúan actúan individualmente, sino como una comparsa extravagante.
Por último, cabe destacar que en esta acotación se repiten tres elementos elementos que ya aparecieron en la escena I de la obra:
1º. Los tres miembros de la familia están de nuevo juntos en la buhardilla o sotabanco (aunque ahora Max Estrella esté muerto).
2º. La misma campanilla de la escena I vuelve a sonar ahora para anunciar la entrada del mismo personaje: Don Latino, quien, como en aquella, llega borracho y acompañado de un perro.
3º. Es Claudinita quien le abrirá la puerta y quien lo vilipendia.
Como se puede ver, a lo largo de la obra existen una serie de motivos recurrentes que enlazan las escenas entre sí constituyendo un todo perfectamente trabado.
A continuación, puedes es escuchar un podcast de la acotación que empieza la escena decimotercia aquí.
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